El Gobierno anunció que reanudará la construcción de las represas hidroeléctricas en Santa Cruz tras alcanzar un entendimiento para ordenar el conflicto contractual que había paralizado el proyecto durante años. Según informó el Ministerio de Economía, completar ambas centrales demandará una inversión estimada en unos US$ 5.000 millones.
El acuerdo apunta a destrabar un proceso que se había visto frenado por disputas entre el Estado y la contratista, así como por el atraso en las actualizaciones de precios frente al aumento de los costos. De acuerdo con la cartera económica, el objetivo es “ordenar un conflicto que se arrastraba desde hace años y que había frenado el avance del proyecto”.
Dentro del complejo hidroeléctrico, la represa Jorge Cepernic/La Barrancosa, es la que presenta el mayor nivel de avance físico y será el primer frente de obra en reactivarse. La otra Néstor Kirchner/Cóndor Cliff. La UTE (unión temporaria de empresas) que está a cargo de la obra está integrada por la china Gezhouba, Eling Energía (ex Electroingeniería) e Hidrocuyo.
Según detalló el comunicado oficial, Jorge Cepernic registra actualmente un 46% de ejecución, por lo que su reactivación fue definida como prioritaria para acelerar resultados y recuperar el ritmo de construcción.
Las obras de las represas fueron licitadas originalmente en 2013 y, según el cronograma inicial, debían estar finalizadas en 2023. Sin embargo, el proyecto quedó atravesado por distintos conflictos contractuales a lo largo de los años.
El Ministerio de Economía señaló que la ejecución se vio afectada por “incumplimientos contractuales, falta de actualizaciones de precios frente al aumento de costos y una acumulación de reclamos” que terminaron por ralentizar el avance hasta su virtual paralización.
En ese contexto, el Gobierno indicó que desde 2016 no se había cumplido el contrato ni se habían realizado redeterminaciones de precios. Como consecuencia de esa situación, la empresa contratista acumuló reclamos por más de US$ 700 millones.
Hasta el momento, entre ambas represas se ejecutaron aproximadamente US$ 1.800 millones. Para completar los trabajos restantes, el Ministerio de Economía estimó que todavía se requerirá una inversión cercana a los US$ 5.000 millones.
Con el nuevo entendimiento, la empresa estatal Enarsa avanzará en la regularización de las condiciones contractuales y en el encauzamiento de las disputas pendientes. El objetivo, según el comunicado oficial, es garantizar que la construcción se retome con “un cronograma verificable”, comenzando por los frentes vinculados a la represa Jorge Cepernic.
De acuerdo con las proyecciones del Gobierno, esa central podría finalizarse hacia 2030. Una vez en funcionamiento, aportará 1.860 gigavatios al Sistema Argentino Interconectado y contará con una potencia instalada de 360 megavatios.
Desde el Ministerio de Economía señalaron que la decisión se enmarca en el proceso de normalización del sector energético y en la estrategia oficial de ordenar contratos heredados y resolver controversias pendientes, “respetando los compromisos asumidos por el país”.
En enero pasado el Gobierno había anunciado el ingreso de financiamiento chino. El desembolso total asciende a US$ 150 millones, de los cuales US$ 136 millones ya fueron acreditados en el país tras el pedido formal que realizó el Poder Ejecutivo Nacional a fines de diciembre.
Los US$ 14 millones restantes del tramo permanecen en China para el pago directo de maquinaria y usinas que deben ser importadas para la obra.
SN
