Presente en el Congreso mientras diputados votaban a favor de modificar la ley de imputabilidad, la mamá de Jeremías celebró el logro en medio de su dolor.
Romina Monzón, madre de Jeremías, el joven que fue asesinado en Santa Fe, habló con la prensa luego de haber estado presente en la histórica jornada que se llevó a cabo este jueves en el Congreso en el que se le dio media sanción al proyecto de ley que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años.
Romina describió la experiencia como un «hecho histórico» pero también «cinematográfico e irracional».
Para la madre de Jeremías, la aprobación representa un cambio de paradigma largamente esperado, donde la mirada del sistema judicial finalmente comienza a girar en torno a la víctima. Sin embargo, su alivio se mezcló con la impotencia al comprender, tras una charla con la ministra Patricia Bullrich, que si esta ley hubiera existido antes, los responsables de la muerte de su hijo estarían hoy tras las rejas en lugar de estar en sus casas sin antecedentes, a pesar de haber registrado el crimen en video.
Más allá del resultado legislativo, Romina expresó su desconcierto ante dos situaciones que observó durante el proceso. Por un lado la persistencia de leyes obsoletas: «Como en 45 años a nadie se le ocurrió derogar una lay hecha por la Dictadura, ni un solo artículo».
Por el otro lado, la degradación del debate político. Criticó duramente el comportamiento de los legisladores dentro del recinto. «Es muy triste que no se pueda debatir para construir y que solo se griten como simios. Es muy triste», sentenció.
Romina fue tajante respecto al lenguaje utilizado para referirse a los menores que cometen delitos graves. Rechazó el uso de la palabra «chicos» para describir a quienes mataron a su hijo, calificándola de «atroz». Sostuvo que, al haber planificado y comprendido la «aberración» que estaban cometiendo, la única forma de nombrarlos es como asesinos.
Su relato pone rostro a la «irracionalidad» de un sistema que, hasta hoy, ha permitido que menores con participación probada en homicidios recuperen la libertad de forma inmediata. Con la media sanción, Romina siente que se honra la memoria de los hijos que «se siguen acumulando en los cementerios», aunque el dolor por la injusticia sufrida en su propio caso permanece intacto.
