En el marco de los 56 años de la institución y a 50 años del último golpe de Estado, se desarrolló una jornada con actos y postas lúdicas para reflexionar sobre la historia de la escuela y de la Biblioteca Vigil.
Este viernes, la Escuela Secundaria N° 388 Constancio C. Vigil, ubicada en Alem y Gaboto, vivió una jornada conmemorativa por su 56° aniversario. La actividad incluyó un acto formal y una propuesta lúdica para los estudiantes, en la que se abordaron temas de memoria histórica vinculados a los 50 años del último golpe de Estado.
Bajo la consigna «Vigil vive: memorias que cumplen años», el hall de entrada y las aulas fueron intervenidos con carteles, fotografías, frases y dibujos que homenajeaban a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. En el piso, una silueta de un pañuelo gigante recordaba que el edificio es un sitio de memoria.
El acto principal se realizó en el gimnasio, donde se destacó la coincidencia del aniversario escolar con el cincuentenario del inicio de la última dictadura cívico-militar. Se recordó el proyecto pedagógico y cultural de la Biblioteca Popular Vigil, fundada en 1959, que llegó a contar con jardín, primaria, secundaria, editorial, museo y observatorio astronómico, entre otros servicios para la comunidad del sur de Rosario.
Se informó que, tras el golpe de Estado de 1976, la biblioteca fue intervenida, sus bienes fueron saqueados y expropiados, y sus proyectos desarticulados. En mayo de 1977, ocho miembros de su comisión directiva fueron secuestrados y llevados a un centro clandestino de detención. Más de una veintena de personas vinculadas a la institución fueron asesinadas o desaparecidas.
Durante la jornada, exalumnos de la escuela de los años 70 brindaron testimonios sobre sus experiencias y la formación recibida. Posteriormente, los estudiantes participaron de postas lúdicas coordinadas por docentes, como «Detectives de la memoria», «Canciones de la memoria» y un juego de mesa temático sobre democracia y dictadura.
Alejandra Routaboul, exalumna e hija de uno de los secuestrados en 1977, participó del acto y expresó: «Contar lo que pasó no es adoctrinar, es hablar de nuestra historia».
