Según el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, la actual norma evitaba la llegada de nuevos desarrollos. “Representa una mejora trascendental en el respeto de la propiedad intelectual en nuestro país”, dijo el funcionario. Silencio en las farmacéuticas locales, por ahora.
“Argentina vuelve al mundo”. Con estos términos triunfalistas, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, se refirió a la Resolución Conjunta 1/26 publicada hoy en el Boletín Oficial que modifica la Ley de Patentes Medicinales, un viejo anhelo de los laboratorios internacionales.
La medida, que fuera reclamada por el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scot Bessent, en su visita a Argentina, lleva la firma de los ministros de Salud, Mario Lugones, y de Economía, Luis Caputo, y del director del Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual, Carlos María Gallo. Esta nueva norma deroga la Conjunta 118/2012 sobre patentes farmacéuticas y “representa una mejora trascendental en el respeto de la propiedad intelectual en nuestro país”, según resaltó Sturzenegger a través de su cuenta en la red social Twitter.
“Aquella resolución, para decirlo en criollo, había hecho muy difícil (si no imposible) obtener la patente de un medicamento en Argentina. Esto no solo era un atentado contra el derecho de propiedad, pilar fundamental del programa de gobierno de Javier Milei, sino que demoraba la llegada de terapias innovadoras al país”, según el criterio del funcionario.
“La propiedad privada es el pilar fundamental sobre el que se construye una sociedad próspera y justa. El presidente Javier Milei ha comandado implementar políticas basadas en el precepto moral de hacer ‘lo que está bien’. Respetar la propiedad, entre ellas la intelectual, es una derivada directa del respeto a la libertad y la propiedad”, agregó.
Hasta la actualidad, los laboratorios locales fabricaban medicamentos patentados en otras naciones cambiando algunos de los ingredientes para evitar que sean acusados de “copiar” el fármaco original.
La Ley 16.462 de Medicamentos, sancionada en 1964 durante el gobierno de Arturo Illia y promovida por el ministro Arturo Oñativia, estableció al medicamento como un bien social, regulando su producción, comercialización e importación.
De esa manera, buscaba controlar precios, limitar la propaganda y garantizar el acceso, lo que generó fuertes conflictos con laboratorios extranjeros y, con el tiempo, un considerable aumento en los precios de los fármacos en el mercado local.
“Con la derogación, Argentina se alinea con los estándares internacionales de propiedad intelectual que respetan todos nuestros socios comerciales — incluyendo Estados Unidos, con quien avanzamos en un acuerdo que, como contraparte de esta normalización, le abre todo su mercado doméstico a nuestra industria farmacéutica”, aseguró Sturzenegger.
Al momento de publicarse esta información, las cámaras que reúnen a los laboratorios locales no se habían manifestado sobre esta modificación. Para Sturzenegger, “como es en cualquier país del mundo, a partir de hoy el INPI analizará cada solicitud de patente caso por caso, conforme a la ley, sin restricciones adicionales que no existen en ningún país del mundo”.
“Igual vale una aclaración no menor”, dijo Sturzenegger a través de la red social X: “la derogación rige solo de aquí en más. Los productos farmacéuticos que ya están en el mercado no se verán afectados de manera alguna y podrán seguir comercializándose sin restricciones ni retribución”.
Fuente: Data Clave
