La inflación mayorista volvió a acelerarse en diciembre y registró un aumento del 2,4% mensual, por encima del 1,6% de noviembre y el 1,1% de octubre. La suba estuvo impulsada por algunos productos con mayor incidencia, incluyendo los artículos importados.
Con este resultado, los precios mayoristas (IPIM) acumularon un incremento del 26,2% en todo 2025, casi un tercio del aumento del 67,1% registrado en 2024, consolidando un nivel por debajo de la inflación minorista, pero que mantiene cierta presión sobre los costos de las empresas y los precios al consumidor.
«Al igual que en el caso del Índice de Precios al Consumidor (IPC), en 2025 se registró la menor inflación mayorista de los últimos 8 años», dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, en referencia a la variación interanual.
2025: LA INFLACIÓN MAYORISTA MÁS BAJA DESDE 2017
✅ El índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró en diciembre una variación mensual de 2,4% y una variación interanual de 26,2%. Los precios de los productos nacionales y de los importados presentaron una variación…
— totocaputo (@LuisCaputoAR) January 19, 2026
El funcionario explicó que el resultado, que contrasta con el 276,4% de variación en el IPIM en 2023, «fue posible por la combinación de superávit fiscal, control estricto de la cantidad de dinero, recapitalización del BCRA y las distintas medidas de desregulación y facilitación del comercio que han permitido reducir costos innecesarios para el sector privado».
Según el INDEC, la variación mensual del índice mayorista es consecuencia de la suba de 2,4% en los productos nacionales y de 1,7% en los productos importados. Los primeros habían subido 1,8% en noviembre y los segundos habían bajado 0,6%, lo que implica deflación.
Dentro de los bienes nacionales, los mayores aportes a la suba del índice provinieron de los productos refinados del petróleo, que tuvieron la incidencia más alta del mes, seguidos por alimentos y bebidas, petróleo crudo y gas, vehículos automotores y productos agropecuarios.
La energía eléctrica, en cambio, tuvo una variación negativa.
«En un contexto donde todavía se está terminando de acomodar la estructura de precios relativos, es lógico que el IPC corra por encima del mayorista: los servicios y algunos regulados siguen ajustándose a un ritmo mayor que los bienes. Y tampoco es raro ver meses con variaciones algo más altas por factores puntuales: los procesos de desinflación no suelen ser perfectamente lineales y pueden aparecer “rebotes” transitorios por composición», dijo Francisco Ritorto, economista de ACM.
El IPC captura el costo de vida e incorpora con mucho peso servicios y precios regulados, mientras que el IPIM refleja la dinámica de bienes a nivel mayorista (producción local e importados), más vinculado a los “bienes transables” (comerciables con el exterior).
Para el analista, la suba de la inflación mayorista de diciembre estuvo concentrada en rubros de alta incidencia, lo que ayuda a entender que la aceleración mensual «no fue necesariamente un fenómeno generalizado, sino más bien el resultado de algunos componentes que pesan mucho en el índice«.
En efecto, la carne a nivel mayorista creció en noviembre 8,2% y 6,8% en diciembre.
«En los precios mayoristas se ve algo similar al IPC con el tema carne: los productos cárnicos, los aceites y grasas, si comparamos con el resto de las subdivisiones (incluso dentro de alimentos) crecieron a un ritmo bastante más alto que el resto de los productos», agregó.
Con estos datos, volvió a repetirse el efecto de octubre y noviembre: la inflación mayorista fue menor que la minorista. En diciembre, el IPC se aceleró con una suba del 2,8% mensual, el valor más alto en ocho meses, pese a que el dólar no se disparó y la actividad sigue débil.
De esa manera, la distancia entre ambos índices -el mayorista y minorista- vuelve a achicarse, por lo que el sector minorista habría comenzado a recomponer algo de los márgenes sacrificados en los meses anteriores, según algunas consultoras.
Para enero, las primeras proyecciones privadas anticipan que la inflación se ubicaría entre 2% y 2,5%. Pero esperan que el proceso de desinflación sea más más lento y tarde en perforar el 2%.
