Los últimos datos oficiales sobre empleo indicaron que en octubre de 2025 se perdieron 33.100 puestos registrados en Argentina. De esta manera, según los registros el Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa) la nómina de aportantes pasó de 12.836.496 en septiembre a 12.803.362 en octubre. El sector privado volvió a encabezar la pérdida de puestos de trabajo en un contexto donde las alternativas de absorción laboral, como Uber o Rappi, comienzan a ser insuficientes y exhibir una sobre oferta.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, el retroceso se inscribe en una tendencia persistente: entre junio y octubre de 2025, el empleo asalariado del sector privado acumuló una pérdida de 71.000 puestos, con un impacto concentrado en medianas y grandes empresas de los sectores industrial y comercial.
El pesimismo ante los registros oficiales de estos últimos meses no parece encontrar una salida ante medidas y anuncios del gobierno nacional que no tienen como destinatarias a las generadoras de trabajo intensivo sino a otros sectores como el energético, vital para la generación de dólares pero con un acotado alcance en términos de empleo.
El sector privado en rojo
Al respecto, el investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma, Luis Campos, agregó a estos datos de octubre que durante los primeros dos años del gobierno de Javier Milei, 270.852 asalariados formales fueron expulsados del mercado laboral. De hecho señaló que en particular, octubre de 2025 fue, para el sector privado registrado, “el peor mes desde el primer trimestre de 2024”.
Según el análisis de Campos, difundido en la red social X, la dinámica del empleo atravesó tres etapas bien definidas: una caída abrupta durante el primer semestre de 2024, un período de estancamiento relativo hasta mediados de 2025 y, finalmente, un nuevo proceso de retroceso que comenzó a acelerarse en el último tramo del año.
Quienes pierden
El informe oficial señala que la pérdida de empleo privado se concentró en 10 de los 14 sectores relevados. No obstante, cuatro actividades explicaron el 84% del total de puestos destruidos: Industria, Comercio, Servicios Empresariales y Construcción.
La situación de la industria manufacturera resulta especialmente crítica. El documento del Sipa destaca una “aceleración continua” en el ritmo de caída del empleo fabril, que en los últimos dos años perdió más de 60.000 puestos de trabajo. Campos precisó que, con la excepción del rubro de alimentos y bebidas, todas las ramas industriales exhiben indicadores negativos, alcanzando su expresión más extrema en la industria textil, con una contracción del 15% respecto de noviembre de 2023.
La construcción, en tanto, acumuló una caída interanual del 15,1%, consolidándose junto a la industria como los únicos sectores con retrocesos superiores al 0,5% en un solo mes. En octubre, la pesca fue la única actividad que logró mantenerse al margen de la tendencia negativa generalizada.
El techo de la uberización
En paralelo a la destrucción del empleo asalariado de calidad, las estadísticas reflejan un crecimiento de las formas de trabajo independiente, generalmente asociadas a mayores niveles de precariedad. Desde noviembre de 2023, la cantidad de trabajadores inscriptos en el monotributo aumentó en 112.200 personas (+2,5%), mientras que los autónomos se redujeron en 5.000 aportantes.
El investigador de la CTA Autónoma vinculó este fenómeno a la falta de opciones laborales formales y advirtió sobre sus límites: “En algún momento se va a agotar la capacidad de absorber población sobrante a través de Uber o Rappi”. Además remarcó que el actual modelo económico no genera una demanda significativa de fuerza de trabajo en los sectores considerados “ganadores”.
En el caso del empleo en casas particulares, la caída se mantiene por encima del promedio general. El especialista atribuyó este comportamiento tanto a la ausencia de incentivos para el registro como al deterioro de los ingresos de los propios empleadores, que en su mayoría también son trabajadores.
Cómo sigue el mercado laboral
Los datos preliminares de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) correspondientes a noviembre refuerzan el diagnóstico negativo, al registrar un nuevo retroceso del 0,1%. A esto se suma que el salario real de los trabajadores privados registrados cayó por tercer mes consecutivo, aunque todavía se mantiene levemente por encima de los niveles de noviembre de 2023.
En sus conclusiones, Campos se mostró escéptico respecto a una reversión de la tendencia en el corto plazo: “De cara a lo que viene no hay razones para prever que el deterioro del empleo se revierta”. También relativizó el impacto de una eventual reforma laboral, al señalar que, en el mejor de los casos, tendría apenas “efectos en el margen”.
