El gasoducto Néstor Kirchner se demora y Argentina gasta cada vez más para importar gas de Bolivia

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Mientras que funcionarios de la actual secretaría de energía -que conduce Eduardo Chirillo- se defienden de las acusaciones de los integrantes de la gestión anterior conducida por el referente de Máximo Kirchner y Sergio Massa, Darío Martínez, la Argentina enfrenta un invierno con temperaturas muy bajas y problemas para abastecer a las industrias del norte del país.

Este fenómeno provocó la puesta en marcha de importaciones de gas desde Bolivia que, en el pasado, ofrecía un precio que se ubicaba entre el precio del gas neuquino y el GNL. En la actualidad, lo está cobrando mucho más caro que el gas licuado que se importa mayoritariamente de los Estados Unidos.

Entre internas, el gasoducto Néstor Kirchner no se concreta

Mientras que el GNL cotiza entre 10 y 13 dólares, el gas boliviano se está pagando a u$s17,5 y se espera que en agosto y septiembre pueda estar en torno a los 20 dólares.

El declino en la producción de gas en Bolivia, que afecta principalmente a la industria de Brasil y a parte de la Argentina, es otro de los componentes que deberían motivar a los funcionarios de turno para finalizar con el gasoducto Néstor Kirchner y el del Norte, de una manera rápida para abastecer la demanda.

Mientras que para Darío Martínez, «…la inoperancia, la subestimación, más el desconocimiento del Gobierno sobre la materia energética, solo hacen que la energía le cueste cada vez más al país, a cada consumidor y al Estado por culpa de la suspensión inicial de la obra de reversión del Gasoducto Norte y de la Compresión del GNK I que derivó necesariamente en mayores costos por la necesidad de importar más GNL y gas boliviano a precios groseramente superiores a lo que se paga el gas de Vaca Muerta», en las oficinas de Chirillo, explican que «…las obras de los gasoductos y plantas compresoras no se frenaron en ningún momento. Desde que asumimos la administración, continuamos trabajando en su construcción. Hubo que reformular la forma inconveniente con que se había configurado el Renglón 1 de la Licitación. Ese renglón, licitado por la administración anterior, abrió su sobre 2 económico el 25 de octubre de 2023 y se constató un precio 70% superior al presupuesto oficial incluido en los pliegos. A partir de ahí quedó sin movimiento, no se expidió la comisión evaluadora hasta el cambio de administración, cuando se retomó su proceso».

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Entre internas y demoras por el gasoducto Néstor Kirchner, las importaciones de gas a Bolivia se encarecen

Ahora bien, más allá del abuso de los burócratas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, a la hora de facturar por el gas vendido a la Argentina de Milei, que llevó a que dirigentes empresariales bolivianos se agarraran la cabeza y afirmaran que «…no podemos hacer esto con el precio. Nos estamos aprovechando de una desesperación del gobierno argentino de Milei, cuando el día de mañana vamos a necesitar el gas de Argentina», hay una tendencia constante a la procastinación en nuestro país que alarma.

La procastinación, postergación o posposición, es la acción de retrasar actividades que deben atenderse, sustituyéndolas por otras cuestiones más irrelevantes.

Argentina lleva 36 años sin inaugurar un gasoducto correctamente

La Argentina cumple 36 años sin un gasoducto inaugurado trabajando al 100% de su capacidad. Y, se trata de una Nación que tiene reservas petroleras y gasíferas.

La historia del gasoducto del Nordeste es un clara y prístina muestra de abandono de un proyecto vital para el desarrollo nacional, cuya dejadez se convirtió en política de Estado si tenemos en cuenta que el anuncio fue durante la presidencia de Néstor Kirchner y atravesó los dos mandatos de Cristina Fernández y el único de Mauricio Macri que frenó las obras al surgir las revelaciones del chofer Oscar Centeno, que derivaron en la denominada causa de «los cuadernos» de la obra pública.

Acuciado por la bomba de los precios energéticos que le estalló en la cara a la administración de Alberto Fernández y a las principales economías del mundo por el incremento de los costos y sus consecuencias en la vida diaria, luego de la invasión de la Federación de Rusia a Ucrania, Sergio Massa y Darío Martínez tomaron nota de la necesidad de avanzar con la construcción de un gasoducto troncal, bautizado Néstor Kirchner, que unirá Neuquén con Salliqueló, y con obras fundamentales, extrañamente paralizadas por años, como el Gasoducto del Noreste.

El 24 de marzo de 2007, el Poder Ejecutivo decretó que IEASA, ex ENARSA, obtuviera la concesión para la operación del Gasoducto durante 35 años, prorrogables, e incluía la responsabilidad de construirlo, operarlo, mantenerlo, y comercializarlo.

Por circunstancias políticas y económicas, Argentina no logra concretar un gasoducto desde hace 36 años.

Por diversas circunstancias políticas y económicas, Argentina no logra concretar un gasoducto desde hace 36 años.

En los planos de la obra se leía que abarcaría el Este de la Provincia de Salta y las provincias de Chaco y Santa Fe, posibilitando que sus habitantes tengan acceso al servicio de gas natural de modo más eficiente y económico, «ya que podrán ser alcanzadas por los beneficios de transporte de gas los 378.000 usuarios potenciales que se encuentran en las localidades próximas al gasoducto».

El Decreto N°1136/2010 encomendó a IEASA la construcción de 3.000 kilómetros de gasoducto, de los cuales 1.468 kilómetros corresponden al gasoducto troncal, el conjunto de tuberías y accesorios de uso público que permiten la conducción de gas desde los centros de producción hasta las puertas de ciudad, el resto representa gasoductos de derivación a las localidades, abasteciendo durante su recorrido a 168 de ellas y atravesando territorios pertenecientes a las provincias del noreste, con una capacidad de transporte de 11.200.000 m³/d adicionales destinados al consumo residencial e industrial del sector, reforzando el sistema existente.

A lo largo de los años, se logró la construcción de las etapas I y II del Gasoducto del Noreste y quedó finalizado un ramal que llega hasta Tostado, provincia de Santa Fe.

De esta manera, el proyecto pensado en 2003 y aprobado por el extinto presidente Néstor Kirchner contó con la anuencia de los gobernadores de Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Misiones, Salta y Santa Fe de entonces. Un Decreto de 2007 lo declaró de interés público nacional y se realizó un acuerdo de provisión de gas con el gobierno de Bolivia.

Las obras avanzaron con morosidad a lo largo de los inviernos hasta terminar un trazado cercano a los 1.500 kilómetros troncales y el inicio de nueve ramales para que el gas natural fluya en los domicilios e industrias de la región.

Sin embargo, en agosto de 2018, el directorio de IEASA que respondía a la gestión de Mauricio Macri frenó las obras en seco.

La guerra entre Rusia y Ucrania elevó el precio de la energía a nivel global

La guerra entre Rusia y Ucrania elevó el precio de la energía a nivel global, mientras Argentina depende de importaciones para abastecerse.

A pesar de que algunos directores de la ex ENARSA levantaron la voz explicando que las obras podrían terminarse hacia el final del mandato de Cambiemos, la decisión fue la de suspender todos los trabajos. La razón de fondo fue la causa de los Cuadernos y las sospechas de Macri acerca de posibles actos de corrupción en las licitaciones y contratos vigentes hasta esa fecha. Para un sector más crítico de la gestión económica de Cambiemos se trató de un típico caso de ajuste presupuestario que «hoy termina por pasarnos una factura abultada».

La referencia es obvia, porque la invasión a Ucrania de Putin, alertada por unos pocos, puede ser tomada como un «cisne negro», metáfora descripta por el filósofo Nassim Taleb que explica un suceso sorpresivo, de gran impacto socioeconómico y que, una vez pasado el hecho, se racionaliza por retrospección.

Y, la racionalización indica que si tuviéramos concluido el Gasoducto del Nordeste, se podría haber traído gas desde la cuenca de Bolivia por 20 millones de metros cúbicos diarios a siete provincias y pensar en abastecer a parte de Buenos Aires, cuando La Paz y YCFB, cobraban más barato que los dueños de los barcos regasificadores.

La urgencia por no pasar el «…invierno de nuestro descontento» a la que nos ha sumergido el autócrata ruso Vladimir Putin desde que invadió Ucrania y que parece emular al cruel Ricardo III de William Shakespeare, llevó a que el ex secretarío de energía nacional, Darío Martínez, anunciara la licitación y adjudicación del tramo correspondiente a la provincia de Salta del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), al participar de la 8° Asamblea de Gobernadores del Norte Grande Argentino del mes de febrero 2022.

Por otra parte, el área energética del gobierno del Frente de Todos, dominada por ex funcionarios que respondían a Cristina Fernández de Kirchner, no se privó de denunciar ante la Justicia a los funcionarios macristas que tomaron la extraña decisión de finalizar las obras que databan del 2007.

En junio de 2021, se realizó una presentación ante la Justicia Federal que recayó en el despacho del juez Ariel Lijo para que el fiscal federal Carlos Stornelli, el mismo de la causa Cuadernos, investigara a la conducción de IEASA, encabezada por Mario del Acqua, durante el gobierno de Cambiemos por abuso de autoridad al haber detenido de manera ilegal y arbitraria una obra considerada de interés nacional y un posible perjuicio para el Estado Nacional.

El gasoducto Néstor Kirchner permitiría aminorar en gran medida el pago de importaciones de gas de Bolivia.

El gasoducto Néstor Kirchner permitiría aminorar en gran medida el pago de importaciones de gas de Bolivia.

Bolivia encarece el precio dle gas y Argentina gasta más en importaciones

En ese momento, Bolivia comenzó a ajustar al alza su facturación por las ventas de gas al país. Martínez llegó a festejar públicamente, lo que consideró como un leve incremento del volumen de gas a importar desde Bolivia y el alto precio que deberá abonar el país por las fluctuaciones al alza en el mercado internacional de la energía.

Darío Martínez explicó entonces, que «el precio promedio que se acordó con Bolivia ronda los 12,18u$s por millón de BTU y significará un alivio para el Tesoro porque el precio internacional del GNL triplica ese valor y el gas oil más que lo duplica».

En noviembre de 2011, durante la administración de Cristina Fernández se anunció el «hallazgo de calidad mundial» al descubrir hidrocarburos no convencionales en la formación Vaca Muerta. Había que extraerlo y transportarlo. Recién en 2019, el gobierno de Mauricio Macri convocaba a la construcción del proyecto del gasoducto Vaca Muerta- San Nicolás con el otorgamiento de una licencia por 35 años.

Al igual que con el Gasoducto del Norte, las consecuencias de la guerra en Europa del este aceleraron las licitaciones por las que el Grupo Techint, a través de su controlada Tenaris, obtuvo los contratos para la fabricación de las cañerías del gasoducto Néstor Kirchner.

Por todo ello y por muchos temas más del pasado, el hábito de procastinar había sido anotado como una de las características de los argentinos por el filósofo español José Ortega y Gasset cuando en la facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en 1916, clamó «Argentinos, a las cosas, a las cosas».

El llamado de atención no hizo efecto. El último gasoducto troncal debidamente finalizado en Argentina cumplirá 36 años de edad.

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